welcome in tziganie
Mostrando entradas con la etiqueta welcome in tziganie. Mostrar todas las entradas

Señoras y señores, niños y niñas, bienvenidos a Tziganie!! 


Ir a la galería de fotos

Érase una vez un lugar en mitad de la campiña francesa del Gers en el que año tras año florece un poblado de locos anacrónicos alejados de las modas y de la modernidad, alejados de las músicas, maneras y formas de la vida urbana y sedentaria, más preocupados de tener el tiempo en sus manos que de mirar la hora, de bailar que de correr, de escuchar y hacer el camino paso a paso que de teorizar y quejarse... 

Un año más aparcamos nuestro carromato al lado del río, más allá de la familia de patos, a la izquierda, siempre. Estamos a las afueras de este poblado efímero que surge cada último fin de semana de Abril en el pueblo de Seissan. Alrededor de nuestro carromato, otros tantos. Los hay de todo tipo. Desde los más sencillos a auténticas obras de arte. Tirados por motores de caballos o por caballos en sí mismos. Algunos tienen varios pisos, los hay de madera, con terracita para echar un café, los hay con luces y sillones incluidos, que te acogen en el día y en la noche, o improvisadas parcelas con unas sillas destartaladas y una mesa devencijada. Todo vale.

Carromato a motor

Carromato a caballos

Lo importante no es el cómo sino el estar, el fundirse, el participar en un ambiente creativo, disfrutón pero también comprometido. Comprometido con el medio ambiente (política de minimizar plásticos, pulseras de papel, baños secos, un público respetuoso que cuida todo el espacio como si fuera suyo, que lo es en cierto modo, y no deja ni un papel ni una sola colilla en el suelo del poblado...), con las personas, con la cultura, lejos de marcas, de artificios y de postureos más o menos baratos.

El Welcome in Tziganie es más que un festival, es un lugar de encuentro, relajado, donde la magia y la música se funden y flotan en el ambiente, el tiempo pasa despacio y te deja esa sensación de que otra manera de hacer las cosas es posible. 

La magia la pone la gente allí reunida y el brillo en sus ojos, ya sea como público, como artista o a medio camino, generadores de situaciones y festividades. La música gira en su conjunto alrededor de la cultura gitana romaní, fuera del recinto es un murmullo constante durante los tres días que dura el festival, cualquiera que tenga un instrumento es bienvenido a unirse y tocar en cualquier rincón. Sin instrumento también puedes, con tu voz o con cualquier cosa que haga un sonido, sólo hay que dejarse llevar. Hay junteras durante el día en la zona de la entrada del recinto, en la terraza de cualquier bar y por supuesto durante la noche, en la entrada del poblado festivalero, donde la jam infinita te atrae y no te suelta fácilmente.

 

Ir a la galería de fotos

Improvisando un Cuarto de Tula por favor

Dentro del recinto la música sube de nivel, tanto en el único escenario bajo el chapiteau principal como en la zona de barras y comida donde hay brass bands y orkestars tocando entre concierto y concierto.

Ya encima del escenario disfrutamos de Kema Baliardo, virtuoso guitarrista con familia de leyenda: hijo de Tonino, el guitarrista principal de los Gypsy Kings y nieto de Manitas de Plata, absoluta institución de la guitarra flamenca en Francia. El nieto nos dio momentos mágicos con ese estilo característico donde la rumba te envuelve y parece no acabar nunca.

Vimos a los míticos Les Yeux Noirs, reformados especialmente para esta edición del festival. Marca de la casa es el duelo de violines que hablan, bailan y se compenetran para sacar fuego y calentar a la gente a base de melodías y ritmos yiddish frenéticos. Las zapatillas todavía se resienten. Muy celebrada la interpretación de Ederlezi, himno popular para los gitanos balcánicos.

Kema Baliardo rumbeando

Les Yeux Noirs

Soviet Supreme pusieron la diversión y la golfería. Parafernalia comunista en el escenario, ritmos pegadizos que mezclan balkan, dub, hiphop y dos maestros de ceremonias a cada cual con más carisma: Sylvester Staline y John Lénine (a lo loco). Mucho humor, mucho cachondeo, mucha mano izquierda y para rematar un kalashnikov que dispara vodka para la peña. Si aparecen por tu barrio, no dudes en sumarte a su revolución del dancefloor, una auténtica fiesta. 

Soviet Supreme

Lo de la orquesta de Elvis Bajramović y su hijo Dejvid es otro tipo de fiesta, locura balcánica en la música, seriedad en las formas. Estuvieron todo el fin de semana presentes. Poniendo esas trompetas que resonaban al alba más allá del poblado festivalero, durante su master class de la mañana, o serpenteando por el recinto entre los conciertos, y por supuesto subidos al escenario como protagonistas de la noche del sábado. 

Ambos, padre e hijo, ganadores de la trompeta de oro el festival de trompetas de Guča (posiblemente no haya nada más grande en su disciplina), pusieron la carpa a máxima temperatura con los trepidantes fraseos de trompeta, rapidísimos, precisos, impactantes. Viento en truba a toda máquina. Sin duda de los mejores trompetistas balcánicos que he visto. 

Elvis Bajramović no te quita ojo

Elvis Bajramović Orkestar

Bailamos ritmos húngaros de la mano de Romano Drom, luego con las mezclas electrónicas de Balkan Taksim desde Rumanía, perseguimos a los franceses Tzi Slav Orkestar por el recinto y parecían cómodos compitiendo con los serbios Bajramović, vemos a Romano Dandies tocando al lado de su caravana, degustamos costillas de cerdo cocinadas a fuego lento durante horas, nos gustó la cerveza Ambré y el vinillo blanco afrutado de la Gascogne, y disfutamos de dos conexiones improvisadas: una la de Aurore Voliqué, que reunió una formación inédita de músicas francesas para ofrecernos una fantástica sesión de swing, y otra con los amigos de Mihai Pirvan (gran saxofonista de la legendaria familia de Taraf de Haïduks). 

Jazz, swing, manouche, rumba, dub, electro... 

A última hora djs remataban cada jornada en el recinto. Flipamos con DJ Haris Pilton, que se dedica a hacer algo que no había visto nunca: mezclar ritmos gitanos con bases reggae-dub, con un groove y un gusto fuera de serie. Desde los Balcanes a Jamaica. Nos ganó el DJ esloveno la noche del viernes. El sábado Max Pashm nos resultó demasiado disperso, capaz de pinchar balkan beats, swing, techno y Safri Duo en apenas diez minutos, nos perdió un poco para la causa. 

Romano Drom

Mihai Pirvan & friends

Ir a la galería de fotos

Y llegamos al plato fuerte, el concierto que todos estaban esperando, era el de Goran Bregović. Durante todo el fin de semana la expectación era máxima, no había una conversación que no terminara con 'bueno y el domingo a ver a Goran eh!'. De hecho me encontré con bastante gente que no le había visto nunca. Me encantaría tener esa sensación de verle por primera vez... otra vez.

Lo de Goran es un caso aparte. La atmósfera que consigue desde que su banda comienza a desfilar tocando entre el público hasta ya encima del escenario, es algo digno de ver y que no tiene demasiada explicación. Simplemente el magnetismo, la manera de dirigir a la orquesta, el tempo del concierto, el saber meter siempre la nota precisa y la velocidad adecuada, y por supuesto las canciones. Toda esa combinación te lleva a un término medio entre el suelo y el cielo, entre el baile, la emoción y la locura. El setlist se ha ido ampliando con los años, los grandes clásicos (Gas, Bubamara, Kalashnikov...) conviven con nuevas composiciones como 'Belly button of the world' o 'God is not your babysitter', un título muy apropiado en estos tiempos. 

Un momento épico para el festival, en el que la pequeña plaza de toros donde está plantada la carpa rebosaba de gente como nunca antes, moviéndose acompasados a ritmo marcado por la dirección del bosnio. 

Goran Bregović

Por si fuera poco, y para rematar el festi, tomaba los mandos el puto maestro DJ Click, con una primera parte del show acompañado al violín y voz por Masha Natanson, y un segundo tramo donde desplegó todos sus trucos, theremin incluido, para movernos a su antojo, dando una clase magistral de selección y técnica, como facilitador de la fiesta. Y así se puso fin a tres días de magia.

Acababa Welcome in Tziganie, al día siguiente desaparecería el chapiteau, los carromatos, los rincones de jams, la taverna improvisada y todo el poblado efímero se disipará en el aire para volver el año que viene.

Welcome in Tziganie

Y mientras caminaba de vuelta esperando a que me llevara el viento, pensaba que por un lado tenía ganas de escribir estas líneas e intentar transmitir un poco las sensaciones allí vividas, y por otro lado no podía dejar de pensar que en realidad prefiero que este rincón permanezca un poco escondido, como una joya a la que cuidar en tiempos de festivales masificados o arrasados por los fondos. Estúpido dilema al que nos llevan las circunstancias.

Las flores bonitas están mejor invisibles al capital y al dinero que todo lo pudre

Pensaba en la organización del festival, siempre con una sonrisa, cercana, intentando que todo el mundo lo pase bien y esté bien, con precios razonables, sólo productos de proximidad, con el foco en la cultura, sin eslóganes fáciles o manidos, derrochando amor por lo que hacen, y haciéndolo muy bien, de manera natural, sin estridencias ni populismos. 

Y pensaba en esos miles de personas con las que he convivido durante unos días en una especie de utopía en la que punkis, hippies, travellers, gypsys, gentes de todo tipo... generan un ambiente de comunidad, demostrando que otra manera de entender la vida es posible, que otro mundo es posible. 

Me gusta pensar que esa gente, que tendrá otra vida (los que la tengan), llevarán algo de lo que allí se vive a la vida "normal", haciendo de su mundo alrededor un lugar un poquito mejor.

Todos esos pensamientos y muchos otros inconfesables me asaltaban mientras las trompetas se desvanecían en el ambiente pero seguían resonando en la cabeza, y un poquito de magia gitana se metía furtiva entre los pliegues de la ropa para que no nos olvidemos de que existe un lugar tan bonito como Welcome in Tziganie.

Ir a la galería de fotos

kboy 

 

A falta de un mes para que comience ya está listo el cartel del festival Welcome in Tziganie, sin duda uno de nuestros favoritos de la vida.

Un festival distinto y especial, dedicado a música y la cultura romaní (gitana) en sus múltiples variantes, del que ya os hemos hablado desde el terreno, experimentando la auténtica magia que este festi consigue generar.

En él podéis encontrar músicas llegadas de muchos de los rincones en los que el pueblo roma habita, desde nuestra tierra hasta los confines del este de Europa e incluso más allá, pasando por supuesto por Francia, los Balcanes...

Los días 24, 25 y 26 de Abril, el pueblo de Seissan (en el sur de Francia, a unas 3h de Irún) volverá a convertirse para esta celebración en ese poblado gitano efímero, en el que además de conciertos hay mucho más. Teatro callejero, carromatos, jams en cada terraza donde acordeones, violines e instrumentos de viento son los protagonistas, tabernas improvisadas bajo una carpa de circo y, por supuesto, trompetas que resuenan por aquí y por allá.

El cartel de este año incluye nombres tan destacados en el mundillo como el gran Goran Bregović, Soviet Supreme, DJ Click, grandes orkestars como la de Elvis Bajramovic desde Serbia o la Tzislav desde Francia. Mezcla de nuevas generaciones de músicos como el rumano Mihai Pirvan, emparentado nada menos que con los míticos Taraf de Haïdouks, con veteranos que llevan años dando a conocer los ritmos gitanos a un público cada vez mayor, como los húngaros Romano Drom. Para finalizar las noches tendremos a DJs como Haris Pilton o Max Pashm, además de un largo etcétera que incluye a decenas de artistas durante todo el fin de semana.

En cuanto a logística, además de buscar alojamiento por los alrededores, se puede acampar en el mismo pueblo donde se habilita una zona verde a diez minutos andando del recinto, con dos áreas contiguas pero diferenciadas para furgonetas y para tiendas. Para ello hay que comprar un ticket de camping a un precio de 9.60€. El camping cuenta con baños, duchas, food trucks y puntos de carga de móviles.

Además hay disponibles lanzaderas desde Toulouse a un precio muy razonable de 14.60€ 

Aquí tienes más información, tickets y demás.

Ya sabes, si te gustan los ritmos gitanos y la cultura romaní, y buscas un festival único en su especie, en este sitio te sentirás como en casa.

Fanfare en Welcome in Tziganie

 

kboy 

Welcome in Tziganie 2024


Érase una vez un lugar en mitad de la campiña francesa del Gers en el que año tras año florece un poblado de locos anacrónicos alejados de las modas y de la modernidad, alejados de las músicas, maneras y formas de la vida urbana y sedentaria, más preocupados de tener el tiempo en sus manos que de mirar la hora, de bailar que de correr, de escuchar y hacer el camino paso a paso que de teorizar y quejarse...

Para llegar allá hay que seguir las señales, y una vez allí el tiempo se va ralentizando poco a poco, ves que el aspecto de la gente va cambiando, un sombrero de ala corta, una falda con flecos, plumas en los collares, flores en el pelo, un abrigo de 1930... notas cómo el viento cambia, soplan aires des balkans, aires romanís.

Allí nos encontramos con todo tipo de personajes que establecen su residencia durante los 3 días plus que dura el evento que nos reúne a todos (algunos con eso de tener el tiempo parecen llevar allí media vida). Puedes encontrar maneras de vivir de todo tipo, pequeñas cabañas prefabricadas en lo alto de remolques, auténticos autobuses reconvertidos artesanalmente en vivienda, coches ranchera destartalados que ahora llamamos vintage y que hace 50 años ya recorrían los caminos y eran de lo más puntero, camiones que dieron un nuevo rumbo a su vida y en algún momento dejaron de ser bomberos para convertirse en vivienda y se ampliaron con un bonito porche de madera del que brotan plantas y enredaderas añadido a la parte de atrás; por supuesto carromatos tirados por caballos, tiendas de campaña de todo tipo y alguna que otra perla negra.

Welcome in Tziganie 2024


Welcome in Tziganie 2024

Antes de llegar ya quise quedarme, que decía la canción. Bienvenidos a Tziganie.

 

Ir a la galería de fotos

El Festival

En el lugar donde ocurre la magia, hay una parte fuera del recinto del festival y otra parte en una plaza de toros reconvertida en foso de música y armonía en el que se instala la carpa principal (Chapiteau). Así, además de la pista central bajo la carpa, hay gradas para ver los conciertos que han sido cubiertas por lonas, para todos los públicos y condiciones del cielo. Fuera hay varias otras carpas más pequeñas que se levantan para albergar la parte gratuita del festival, con artistas invitados y espontáneos musicales que salen de cualquier rincón.

Kocani Orkestar



Porque en el Welcome in Tziganie, en cualquier sitio hay alguien con una guitarra, un violín o un acordeón dispuesto a que las melodías no dejen de sonar. Por supuesto también se oyen trompetas. Resuenan trompetas desde que te levantas. Provienen de la clase de brass band que se desarrolla por la mañana, impartida por una de las mejores bandas de los Balcanes (la Kocani Orkestar). Todo un lujo al alcance de quien ya tenga un nivel. Hay cosas que el conservatorio no puede enseñar, pero un gitano macedonio sí. También encontramos trompetistas anónimos formando grass bands resonantes y humeantes.

Fuera del recinto hay carromatos, un caldero para el guiso, una cabaña con exposiciones, libros y discos alrededor de la cultura Roma y hasta una caseta flamenca con sus barriles y sus cantaores.

WIT24



Ya dentro la cosa se oficializa y cada día tenemos cuatro bandas en un solo escenario bajo el chapiteau principal. Las bandas no llevan ni pantallas, ni lonas, sólo hay un cartel que reza 'Welcome In Tziganie'. Entre grupo y grupo, hay una brass band itinerante por el recinto y una carpita con una orkesta de trompetas en directo. También puedes pasarte por la carpa de vinos de la tierra a probar la gran variedad que ofrecen. O puedes correr detrás de pompas de jabón, intercambiar sombreros, conocer a personajillos tzigane en babuchas o a un tipo que va a todos lados con un vaso en la cabeza, incluso comiendo unas costillas de cerdo que se deshacían en la boca.

Bollywood Masala Orchestra

 

 

 

La Música

La música cada año intenta ser un compendio de música gitana venida de muchos de los lugares por los que este pueblo está repartido. Desde el Rajastán en la India vimos a Bollywood Masala Orchestra con un espectáculo muy colorido de música y baile. Desde Cataluña el grupo Sabor de Gracia trajo la rumba catalana en todo su esplendor con un repertorio de canciones propias y versiones de manual (Peret, el Pescaílla, Las grecas...) Se rumbearon hasta el Bella Ciao como si nada pasara. 

En los dos días hubo dos brass bands de renombre. Unos la Kočani Orkestar, desde Macedonia (del norte), conocidos por ser la banda que interpretaba la banda sonora de las primeras películas de Kusturica (El tiempo de los gitanos, Underground...). Clase magistral de melodías balcánicas clásicas. Y otros la Bojan Ristic Brass Band, desde el mismísimo pueblo de Guča (Serbia), que cuenta en sus filas con el ganador de la trompeta de oro del año pasado. Uno de esos virtuosos, Maestro trubaci, que no puedes dejar de escuchar si te va el tema. Sonido genuino, agudo, envolvente, nos transportó a otros tiempos por un momento.

Bojan Ristic



Destacamos el gran papel de nuestras conocidas Balkan Paradise Orchestra, desde Barcelona, que pusieron a bailar a todo el mundo a primera hora del sábado tirando su mezcla entre clásicos del género y composiciones propias más modernas. Creo que era una plaza difícil para ellas con un público "especializado" (también muy agradecido) ante el que no se si habían estado antes pero al que convencieron totalmente. No es fácil conseguir eso tocando música de una cultura que no es la tuya, así que enhorabuena a ellas. Incluso el arco del cielo salió a saludarlas después de la mañana lluviosa.

Balkan Paradise Orchestra

Disfrutamos mucho del homenaje a la leyenda del saxo Ferus Mustafov, ya fallecido, que realizó su nieto Fercho y su banda, desde Macedonia, con una sutileza y elegancia en el saxofón que emocionaba. Estuvo muy bien volver a ver a la icónica banda No Smoking Orchestra (antigua banda de Emir Kusturica) reconvertidos en la Unza Unza Orchestra, con un nuevo cantante que les aporta energía y colores más modernos que se suman a la maravilla de músicos que componen la banda. Desde Turquía Taksim Trio vinieron a demostrar que la mezcla lo invade todo y es inevitable, la cadencia andaluza también está presente en la música turca. Y bueno, para rematar desde Grecia también tuvimos la representación de Koza Mostra, una banda que puso toques más rock mezclados con el bouzouki griego.

Sin duda el plato fuerte a nivel musical fueron La Caravane Passe, celebrando sus 20 años de música y que ofrecieron un show al que invitaron a gran cantidad de los amigos que aparecen en su disco aniversario 'Hotel Karavan'. Tanto Olivier (músico encargado de los arreglos) como Toma (más encargado de la composición y letras) se compenetran a la perfección, y han conseguido no pocas canciones de esas que se te quedan en la cabeza, en los pies y en el cuerpo, y que no puedes dejar de tararear. No es un estilo concreto, es un estilo propio que es en directo cuando alcanza ese punto caliente por el intercambio de energía con la gente. 'Nos gusta tocar con la gente cerca, mirarlos, tocarlos y si es rodeado de amigos pues todavía mejor', nos decía Olivier en la charla que tuvimos con él y que publicaremos próximamente.

La caravane Passe

Para remate, al final del concierto bajan entre el público para compartir la 'música sin electricidad', totalmente en acústico, en uno de los momentos más bonitos de todos sus conciertos y del festival.

Un festival que tiene una manera distinta de hacer las cosas, demostrando que se puede tener una organización perfecta y cercana, ser sostenible ofreciendo tres días de cultura y música sin fronteras, teniendo una parte de pago y otra gratuita, integrándose con su entorno y por supuesto todo esto cuidando a los visitantes en cuanto a baños, duchas y servicios a pesar de lo modesto de su camping, permitiendo llevar vasos de otros festivales reforzando la idea del reciclaje y no solo de boquilla como hacen otros, y sobre todo dejando a su paso una impronta donde lo único efímero es su existencia pero no su esencia.

Despedirse es difícil, pero un poquito de magia gitana y de locura se va contigo de Seissan y su Welcome in Tziganie por si necesitas echar mano de ella en algún momento. ¿Volveremos? Quién lo sabe, nos dejaremos llevar por los aires de los balcans...

kboy